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Enero 20, 2020 15:11 hrs.

Lic. Óscar Gordiano Vite Vargas › iconos

Gobierno Nacional › México Hidalgo



A pesar del entorno de violencia al que ya está mal acostumbrada la sociedad mexicana, crímenes como el ocurrido en el Colegio Cervantes de Torreón, Coahuila, sacuden conciencias y superan la capacidad de asombro de la población. El iter criminis o motivo y forma del delito es objeto aún de investigación, no obstante, consideramos que no se trata de un hecho aislado, sino de un reflejo del deterioro del entramado social.

Sorprende que el homicida sea un menor de once años de edad y que los hechos hayan ocurrido en un colegio privado teniendo como víctimas a una docente y a otros menores. ¿Habría causado el mismo asombro si esto hubiera ocurrido en un barrio popular con niños sin un hogar?

No es la primera vez que pasa algo así, ya en Monterrey se había presentado un hecho similar que desafortunadamente es un precedente de una nueva realidad.

En una prisión de Brasil, se encuentra compurgando su sentencia un delincuente atípico llamado Marcos Camacho, "Marcola". Este personaje, además de continuar operando grupos delincuenciales desde la prisión, ha adquiriendo un basto conocimiento a través de sus lecturas. El diario ’O Globo’ de Brasil publicó en 2007 una entrevista a "Marcola", y aunque la autenticidad de la entrevista se ha puesto en duda, lo que esta contiene es inquietante y muy real como puede apreciarse en los fragmentos que aquí reproducimos: "...yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas...Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social...Ustedes son los que tienen miedo a morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera...Ya somos una nueva ’especie’, ya somos otros bichos, diferentes a ustedes...La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas... Mis comandados son una mutación de la especie social. Son hongos de un gran error...Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38... Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en ’super stars’ del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos ’globales’. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros ’clientes’. Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos."

Esta entrevista aplicable a la realidad mexicana es ilustrativa de la responsabilidad en la que ha incurrido el Estado y la sociedad en la generación de la violencia. En el caso del homicidio en Torreón, nuevamente la doble moral se hace patente, y sin perder de vista el dolor y afectación de las víctimas, también el menor violento es una víctima. Culpar solo a los medios, a los videojuegos, al menor o a los abuelos y padres es una postura muy cómoda para explicar un fenómeno en el que la responsabilidad es compartida entre todos, ya sea por comisión, omisión o indiferencia. Las siguientes voces populares son ejemplo de esta doble moral: ’de que lloren en mi casa a que lloren en la tuya’ ’dime con quien andas y te diré quien eres’, ’mientras no me pase a mi para que me meto’, ’algo debió de haber hecho’, ’seguramente se lo merecía’… Pero ahora, todos se aterrorizan de lo sucedido, ¿Por cuánto tiempo?

La sociedad estadounidense es un ejemplo de lo que puede ocurrir si no se actúa a tiempo. En el vecino país del norte se han perpetrado múltiples ataques en los centros escolares, como el tristemente célebre de Columbine; en un país desarrollado pero con índices de marginación, discriminación, pobreza y drogadicción muy altos; en una sociedad de consumo e individualista cuyo éxito se centra en la posesión de mercaderías a costa de todo, en donde la ley del más fuerte no es una exhortación a actuar decididamente, sino el permiso para pasar por sobre cualquier persona con tal de lograr los objetivos individuales, aquí, en el país en donde cualquier ciudadano puede tener armas y usarlas porque es su tradición y así lo entiende la National Rifle Association.

Los niños y los adolescentes son grupos vulnerables que deben ser atendidos en sus necesidades, incluidas las afectivas. El principio jurídico del interés superior del menor implica una orientación de esfuerzos generales hacia ese sector, porque los menores no pueden valerse por si mismos y deben ser protegidos por todos, tutela que forma parte de sus derechos pero también porque es una etapa formativa de ciudadanía y como tal, garantía de la salud de la célula fundamental de la sociedad que es la familia y de la sociedad misma. En tal virtud, la autocrítica nos lleva a considerar que la infancia no está pasando por uno de sus mejores momentos, ya que la desintegración familiar por causas diversas es muy alta, el acceso a educación de calidad no está garantizado, un entorno libre de violencia tampoco, la no discriminación no es una realidad…El Estado debe tomar medidas al respecto, pero también la ciudadanía debe asumir su responsabilidad activa en la protección de los menores y dejar de ser espectadores pasivos ante las violaciones sistemáticas de los derechos humanos de los niños y adolescentes, pasando por dejar de culpar a la juventud por algunas de sus conductas que vulneran a la sociedad, que no son otra cosa que el producto de la injusta, violenta y complicada realidad que viven pero que no crearon ellos.

Es cuanto.

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