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Diciembre 20, 2019 18:15 hrs.

LIC. OSCAR GORDIANO VITE VARGAS › iconos

Economía Nacional › México Hidalgo


Abordar el tema de la crisis económica en México es caer en un lugar común, y sin embargo, sigue causando mucha expectación, sobre todo cuando adquiere resonancia oficial.

Las crisis económicas en el país han sido recurrentes desde que surge el Estado mexicano, y han obligado a las diferentes administraciones a implementar medidas para superar las vicisitudes, ya fuera solicitando préstamos al extranjero, adoptando la austeridad republicana, realizando la venta de hidrocarburos o aumentando las cargas fiscales entre otras, teniendo algunas de estas estrategias sus bondades pero también sus costos económicos, sociales y políticos, que oscilaron entre la pobreza, el desempleo, la baja productividad, la guerra y la pérdida de soberanía.

Una corriente de la economía que ha estado asociada a las crisis económicas mundiales desde la década de los setentas del siglo pasado hasta la fecha, es el neoliberalismo. El término fue acuñado en el llamado coloquio de Lippmann en 1938 en París, para referirse a una doctrina económica capitalista derivada del liberalismo clásico, en la que se propone una amplia liberalización de la economía y del comercio con un Estado adelgazado pero fuerte, hasta reducirlo a un instrumento eficaz del mercado. Es en la década de los setentas del siglo XX que el término neoliberalismo resurge, y es en América Latina en donde esta corriente encuentra su laboratorio experimental. En el contexto de la globalización que marcó la década de los ochentas, esta corriente de la economía es introducida en México por la administración del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado y su equipo de tecnócratas formados en prestigiosas universidades estadounidenses, quienes realizaron una serie de reformas para privatizar las empresas paraestatales y reducir la intervención del Estado al mínimo. Bajo este esquema económico, en el que doctores expertos en economía y política pública llamados Chicago Boys dirigían el aparato de Estado, se suscitaron crisis recurrentes en México como la del 94 con la devaluación del peso.

La delimitación de las políticas económicas nacionales obedece a regulaciones y criterios internos y externos. En cuanto a los criterios externos, los lineamientos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial como brazos ejecutores de los intereses neoliberales establecidos en el llamado consenso de Washington, prescriben una serie de reformas y disposiciones que el gobierno se obliga a cumplir para acceder al financiamiento de los referidos organismos y "superar la crisis", razón por la que se han privilegiado indicadores macroeconómicos como la estabilidad y el crecimiento, descuidando el aspecto del desarrollo económico, la productividad interna, el ingreso o la distribución de la riqueza; con un impacto negativo para la mayoría de la ciudadanía.

Por ello, a pesar de la implementación del neoliberalismo en México, o precisamente a causa de este, cincuenta y dos millones de mexicanos viven en la pobreza (casi la mitad de la población), el índice Gini coloca al país en los primeros lugares de desigualdad y la tasa de desempleo creció más de 3%. Los accesorios de la corriente neoliberal, como las privatizaciones, el outsourcing, las reformas estructurales, el endeudamiento, y otras distorsiones del liberalismo clásico, han agudizado los problemas económicos del país, es decir, han causado el efecto inverso del que aparentemente buscaban. Los regímenes neoliberales son dirigidos por gerentes con facultades políticas, algunos de ellos incluso son verdaderos gerentes de empresas, CEO’s que han incursionado en la política impulsados exitosamente por el sector empresarial para desde el poder, instrumentar los mecanismos necesarios para maximizar la generación de utilidades de sus consorcios.

Otro factor determinante de la virulencia del neoliberalismo en México es el contexto geopolítico. La integración económica con Estados Unidos y Canadá solo es posible bajo este esquema neoliberal, que ha ido evolucionando desde el TLCAN hasta el T-MEC con imposición de regulaciones que no siempre han beneficiado a los sectores productivos o al consumidor, especialmente en el sector agropecuario y en la homologación de condiciones laborales.

La teoría económica explica el comportamiento de los ciclos económicos, por lo que en base a esta disciplina, podemos afirmar que a más de tres décadas de políticas neoliberales, el viraje hacia otro esquema de organización de los factores económicos y productivos es evidente en todo el mundo, pero en especial en los países como México que más han padecido los efectos adversos de este experimento económico. El actual Presidente de la República ha expresado su desacuerdo con las políticas neoliberales, no obstante, los intereses y las sinergias creadas por este modelo en el país son muy profundas, aunado a que los ciclos económicos tienen sus propias reglas y no es fácil controlar sus variables, por lo que es de esperarse que el gobierno mexicano no sucumba ante las presiones del mercado y que redefina las políticas públicas heredadas del neoliberalismo para no incurrir en los mismos errores y corregir el rumbo hacia un esquema que, a nuestro parecer, debe obedecer a los intereses y potencialidades nacionales en el contexto del multilateralismo global.

Es cuanto.

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